A mediados de noviembre falleció de manera repentina Sharath Jois, uno de instructores de yoga más famosos del mundo, el más relevante del Ashtanga Yoga.
Inmediatamente me vinieron dos pensamientos a la cabeza:
- Ha muerto un referente. Necesitamos referentes. Cuando tus referentes mueren, es porque empiezas a ser mayor. ¿Y ahora quién va a ser referente? ¿Quién va a tomar el relevo? Me invadió una sensación de responsabilidad que no recuerdo haber tenido nunca antes.
- La muerte te sobreviene en cualquier momento.
Ante la segunda cuestión solo cabe rendirse a la vida. La vida se va. A veces, desaparece sin más, sin avisar. Haz lo que tengas que hacer empezando ya.
Ante la primera, no es que quiera yo tomar el relevo.
Tampoco me preocupa quién vaya a asumir ese puesto.
Adonde voy es a que necesitamos personas con valores, personas que hagan aquello en lo que creen.
Esos son los referentes.
Los necesitamos nosotros y los necesitan los más jóvenes, nuestros hijos. Mi hija. ¿Qué voy a ser un padre atocinado que nunca se atrevió a hacer lo que quería hacer?