Siento que he perdido contacto con la realidad.
Con la realidad espiritual.
Con la espiritualidad del mundo.
Corro,
Corro,
Corro,
Y en el camino de correr me pierdo el camino.
Tengo 42 años y tengo la sensación de haber estado los últimos 10 corriendo para conseguir dinero. Que no pasa nada, y es lo que toca. Y es necesario. Y quiero ser un buen proveedor para mi familia.
Pero ¿me estoy olvidando demasiado del alma? Hablar con amigos, sentarse a tomar el sol, charlar, oler… Todo prisas. Todo trabajar. Parar. Escucharme. Escucharte.
Las décadas ahora pasan como los años.
Cuando me quiera dar cuenta se me ha pasado la vida.